Los tres anuncios más caros de la historia

Los tres anuncios más caros de la historia

Te contamos los entresijos de las producciones publicitarias más costosas

¿Nunca te ha pasado que después de ver un anuncio sientes la curiosidad de saber más sobre esa marca o sobre el producto que promocionan? Las empresas ya no pueden actuar sin tener en cuenta el factor emocional de los clientes, uno de los elementos más importantes en el sector publicitaro.

A continuación, os trasladamos algunas recomendaciones para aprender a construir lazos con los consumidores desde una perspectiva emocional.

Mostrar coherencia entre lo que decimos y las acciones que tomamos hace que se potencie el vínculo con el cliente y, por tanto, su satisfacción. La honestidad de una marca se puede dar siempre por sentada, pero es importante ganar la confianza de los consumidores poco a poco.

En ese sentido, es importante pensar en los destinatarios de los anuncios como personas que viven, sienten, padecen y experimentan. Solo así podremos hacer un tipo de publicidad que despierte una emoción, apelando al ser humano en lugar de al comprador.

También hay que conocer las emociones y saber cómo influyen en las personas para aplicar este conocimiento con eficacia. Por ejemplo, la felicidad es estimulante a la hora de compartir contenido online. De otro lado, la tristeza puede generar empatía en los destinatarios, mientras emociones como la pasión o la ira pueden ser revulsivos para incentivar una llamada a la acción de los consumidores.

Parte del éxito de la publicidad se encuentra en relacionar un producto, marca o servicio con una emoción determinada, como el "deseo" en el caso de un perfume o la "libertad" si se trata, por ejemplo, del anuncio de un coche.

De otro lado, ser constante en la comunicación también es esencial para conectar con los consumidores, creando una imagen perdurable y reconocible de la marca a lo largo del tiempo.

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